LEYES,
REGLAMENTOS Y DEMAS FINURAS PARA PRIVATIZAR LOS RECURSOS DE LA SANIDAD PÚBLICA
EN CATALUNYA.
Roger Bernat Landoni y Marta Carrera Plans, patólogos jubilados y miembros de
la Associació Catalana en Defensa de la Sanidad Pública.
El poder hace el derecho
En el mundo de la
gestión pública de la sanidad existen dos paradigmas confrontados. El primero,
de recorrido más antiguo, se basa el principio de que, la salud, ante todo es
una opción individual y por extensión la atención sanitaria. En este paradigma la
administración pública, local y estatal, se limita a aspectos generales del mantenimiento
de las infraestructuras que amenazan con endemias y epidemias: alcantarillado,
vacunación, campañas de promoción de la salud. La atención sanitaria primaria y
la hospitalaria dependen de un mercado de oferta y demanda en el que el
ejercicio de la medicina corresponde a una profesión liberal individual o en forma
de asociaciones médicas, instituciones benéficas y empresas con ánimo de lucro
mas o menos disfrazado: recordemos aquí el “ánimo de lucro” puede estar disfrazado
como en las cajas de ahorro de este país. La eficiencia de este paradigma depende de la eficiencia social del
propio Estado que ha de ser capaz de regular, mediante leyes y reglamentos, que
la patronal equilibre los beneficios económicos con los beneficios sociales. El
modelo mas absoluto de este paradigma lo detentan hoy Suiza y EEUU. En estos países
prácticamente toda la provisión de servicios sanitarios corre a cargo de las
empresas aseguradoras privadas, el ejercicio libre de la medicina y de la
industria medico-farmacéutica.
El segundo
paradigma, y mas moderno,
es el de la salud como derecho a ser tutelado directamente por la
administración publica tanto en la financiación como en la gestión de la salud
y, la parte económicamente mas costosa hoy, provisión de servicios
asistenciales. Con frecuencia este derecho se incluye en la constitución del
país que da marco a estructura legislativa que suele traducirse en un Servicio
Nacional de Salud. El modelo mas avanzado del paradigma se aplicó en la URSS, y
hoy ya desmantelada la estructura a base de leyes privatizadoras del modelo han
conducido a los países que la conformaban a un descenso de los indicadores de
salud de la OMS. En estos momentos el testigo del modelo ha pasado al Canada y
nuestros países nórdicos: Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia.